Un estudio europeo con casi 800 periodistas ha revelado una paradoja incómoda para los gabinetes de comunicación: las notas de prensa siguen siendo una fuente fiable y central para el trabajo periodístico, pero la mayoría de los comunicados que reciben acaban ignorados por falta de pertinencia, exceso de volumen o un enfoque demasiado promocional.
La relación entre periodistas y gabinetes de prensa atraviesa una fase de ajuste, según refleja el informe The Eye of Journalists on PR | Trends Europe 2026, elaborado por Mediaddress a partir de una encuesta realizada a 787 periodistas de España, Francia e Italia.
El estudio confirma que las notas de prensa continúan siendo una de las principales fuentes de información para elaborar artículos, pero también pone de relieve una creciente frustración de los profesionales de los medios ante la saturación de mensajes y la falta de adecuación de muchos comunicados a sus necesidades editoriales.
De hecho, el problema no es la credibilidad, ya que el 85 % de los periodistas considera que las notas de prensa son una fuente fidedigna y el 83 % las considera fiables, sino la cantidad, de manera que esa confianza convive con una realidad mucho menos favorable: el volumen de comunicados recibidos es tan elevado que termina diluyendo su utilidad. En este sentido, el 44 % de los encuestados afirma recibir más de 50 notas de prensa al día, y tres de cada cuatro consideran que la cantidad es excesiva.
Las consecuencias de esta saturación son evidentes, ya que según el estudio, el 60 % de los comunicados se descartan tras una lectura rápida del titular o del asunto del correo electrónico. Y entre los que sí se leen, apenas el 30 % resulta realmente útil para el trabajo periodístico. En la práctica, solo 11 de cada 100 notas de prensa aportan valor informativo real a los periodistas.
El principal motivo de rechazo no es la falta de tiempo, sino la falta de pertinencia, de manera que el 81 % de los periodistas señala que descarta comunicados porque no guardan relación con los temas que cubre o con la línea editorial de su medio. Esta falta de segmentación no solo reduce la eficacia de las campañas de comunicación, sino que puede tener consecuencias como que más de la mitad de los periodistas pide ser eliminado de las listas de distribución, que considera irrelevantes, y uno de cada cuatro llega incluso a bloquear a los remitentes.
El informe también identifica algunos errores recurrentes que deterioran la relación entre periodistas y responsables de prensa. Entre los más criticados destacan el envío masivo de información no pertinente, el tono excesivamente promocional de los comunicados, o la insistencia en los seguimientos posteriores al envío. De hecho, para muchos periodistas el peor error de un profesional de las relaciones públicas es insistir con llamadas o correos para confirmar la recepción de una nota de prensa.
A pesar de estas tensiones, los periodistas siguen valorando positivamente la función de los gabinetes de comunicación cuando estos actúan como facilitadores de información; y entre sus principales demandas figuran notas de prensa más breves -la mayoría sitúa la extensión ideal en torno a las 600 palabras-, mejor segmentadas, acompañadas de material gráfico y con contactos claros para ampliar información. En otras palabras, menos propaganda y más contenido útil.
En paralelo, el estudio constata la rápida irrupción de la Inteligencia Artificial (IA) en las redacciones, de manera que el 73 % de los periodistas ya utiliza herramientas basadas en IA en su trabajo diario, principalmente para la traducción de textos o la búsqueda de información. Aunque existen preocupaciones sobre la pérdida de autenticidad o los errores generados por estas tecnologías, la mayoría las considera una herramienta de apoyo que puede mejorar la eficiencia del trabajo periodístico.
Así las cosas, el informe dibuja un escenario claro para los profesionales de la comunicación corporativa: el reto ya no es conseguir que los mensajes lleguen a los periodistas, sino merecer su atención. En un ecosistema informativo saturado, la relevancia, la precisión y la segmentación se convierten en los factores decisivos para construir relaciones eficaces y sostenibles con los medios.
