Yolanda Díaz prescindió de su jefe de prensa cuando se iba a reincorporar tras una baja médica

«Solo hay una razón detrás de la incapacidad temporal: proteger la salud» aseguró en 2024, la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz como respuesta a un planteamiento de su compañera, la ministra de la Seguridad Social, Elma Saiz, que pidió estudiar una cierta flexibilización de las bajas médicas de cara a permitir la reincorporación parcial al trabajo. Año y medio despues, ha hecho todo lo contrario a lo que predicaba...

 

Cuenta el diario ABC que Díaz remató su oposición a aquella idea de Saiz con un contundente «coYolanda Díaz prescindió de su jefe de prensa cuando se iba a reincorporar tras una baja médican la salud no se juega», pero dieciocho meses después, la misma Yolanda Díaz, en este caso con la posicion de empleadora y con la potestad para nombrar y designar a cargos públicos, ha hecho todo lo contrario a lo que predicaba.

Y es que la ministra de Trabajo, según ha confirmado este diario, decidió hace unas semanas prescindir del que fuera su director de comunicación durante los últimos años, Lolo Merino, justo el mismo día que volvía de una baja médica de larga duración provocada por la carga de trabajo en el ministerio.

Según explican las fuentes de ABC, en el momento que el empleado recibió el alta médica lo comunicó a la máxima responsable de la colaboradora principal de la ministra, para informarle de su retorno al puesto de trabajo al día siguiente, con el objetivo de volver a retomar las funciones que tenía asignadas el mismo día que se vio obligado a parar su actividad laboral de forma abrupta.

Se da la circunstancia de que esta, que ahora ocupa el cargo de Jefa del Gabinete, fue anteriormente también la directora de comunicación, siendo relevada cuando ascendió por el ahora reemplazado.

Tras esa comunicación la mano derecha de la ministra de Trabajo le pidió no volver ese día mismo día que había planteado, a la espera de ver como estaba su situación, y debido también a un viaje oficial. En los días posteriores, tras el fin de semana, le comunicó que ya no contaban con sus servicios.

Parece que Díaz ni tan siquiera se ha puesto en contacto con su ya ex-colaborador, una vez que su jefa de gabinete le comunicó que había sido reemplazado durante la baja. La razón esgrimida, explican fuentes conocedoras de lo ocurrido, es que durante esos meses de baja, la ministra nombró a otra responsable de prensa del ministerio como nueva directora de comunicación, mediante la duplicación de la plaza por parte de Función Pública en un gesto poco habitual. De esta forma, en plena baja laboral de su titular, se habían asignado las funciones del cargo de la persona enferma, a modo de un relevo que no fue temporal sino definitivo.

Según fuentes de Trabajo, tras unas semanas sin responsable de prensa, y después de una negociación con los responsables de la gestión de personal, a cuya normativa culpan de lo sucedido, lograron duplicar la plaza hasta que finalizase la baja laboral del primero para así asegurarle que podía seguir cobrando la baja médica. Cuando eso ocurriera, que pudiera volver a su puesto de trabajo, Díaz debía prescindir de una de las dos personas que estaban en el cargo, según les informó Función Pública en ese momento.

Pero ni la ministra ni su equipo informaron nunca durante esos seis meses a Merino de esta situación, es decir, de que cuando estuviese preparado para reincorporarse perdería su puesto de trabajo. De esta forma, al volver a estar en la posibilidad de poder trabajar, es decir, cuando finalizó las recomendaciones sanitarias, la ministra y su jefa de gabinete no le quisieron reemplazar en su posicion, lo que hubiera sido posible forzando el cese de la persona que le sustituyó durante la baja y que esta volviese a su destino anterior, de menor rango.

Tampoco quisieron recolocarlo en alguna otra plaza de asesor en el Gobierno, pese a que semanas antes la ministra contrató a otro periodista procedente del diario Público para reforzar precisamente el área de comunicación por su ausencia.

A todo esto, la vicepresidenta segunda del Gobierno y máxima responsable de las políticas laborales en nuestro país, ni tan siquiera se ha puesto en contacto con su ex colaborador, de manera que no solo no ha existido una comunicación por iniciativa de la ministra, sino que tampoco ha respondido a los mensajes que recibió al respecto para intentar obtener una explicación sobre su comportamiento, diametralmente opuesto a lo que defiende y exige a los empresarios.

El Ministerio de Trabajo ha restado importancia a lo ocurrido, afirmando que actuaron bien en todo momento, mientras responsabilizan de lo sucedido a la ley que rige la función pública, llegando a decir que «aquí nadie tomó la decisión» de dejarle sin trabajo, eximiendo de toda culpa a Yolanda Díaz.

Al tratarse de un cargo de confianza, Merino no puede reclamar la restitución de su puesto por la vía judicial, ya que no tiene derecho a ello. En este contexto, según el relato de algunos de los altos cargos que rodean a la vicepresidenta segunda, hay miedo a la hora de tener que coger una baja por motivos de salud en su equipo, con el temor de correr la misma suerte que su compañero cesado si se ven obligados a ello.

Curiosamente, Yolanda Diaz, uno de los perfiles más combativos de la coalición contra los rivales políticos, ha utilizado la cuestión de la salud en el trabajo como herramienta política contra la oposición y los empresarios, y desde que accedió al cargo en 2020 ha venido haciendo bandera de su lucha por los derechos laborales que, como se ha visto ahora, ella misma ha vulnerado con sus propios colaboradores en el gabinete.

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